En los últimos años, la inteligencia artificial ha entrado en los procesos de recruiting principalmente como herramienta conversacional. Ha mejorado la redacción de los anuncios, la síntesis de las candidaturas y la calidad de las comunicaciones.
Hoy el contexto ha cambiado. Los procesos de selección son más complejos, más expuestos y más interdependientes. No basta con producir contenidos mejores: es necesario gobernar mejor el flujo operativo. Es en este paso donde surge el concepto de recruiting agentivo, es decir, la integración de sistemas capaces no solo de generar resultados, sino de intervenir directamente en la gestión de las actividades.
La diferencia no está en la cantidad de tecnología adoptada, sino en la calidad de la arquitectura del proceso.